Translate

martes, 3 de septiembre de 2013

Algo grande a nacido. El ciudadano toma el poder de decidir

Un gran sueño está construyendose en las entrañas de muchos ciudadanos. Un proyecto grandioso, innovador. Para muchos una utopía y para otros, los que tienen el poder, una amenaza.
Una gran tela de araña, cada vez más poderosa, más fuerte está uniendo miles de mentes para trabajar en sinergia en un mismo objetivo. Llevar a cabo la suma de todos por el bien de todos y no la división de la mayoría para beneficio de unos pocos.
Es difícil cambiar el anquilosado sistema y más desde dentro. El poder se defiende con uñas y dientes. Pero la lucha diaria y la Unión de cada vez más individuos a la matriz de esta mente común, hará posible que por fin pueda existir una nueva democracia más justa.
Llevamos siglos con una forma de gobierno incívico, donde el ciudadano es sólo un voto temporal y el poder un opaco lugar de intereses donde no tiene cabida el pueblo. Pero aún así, nadie ha sido capaz de responder a este atropello de deslealtad política ante el ciudadano.
Yo creo en las personas, pero creo más en repartir las responsabilidades y fabricar una inmensa red, un equipo intenso de trabajo impersonal. Donde no importe el rostro, sino el trabajo en común para desarrollar un gran pacto social capaz de beneficiar a la mayoría del pueblo.
Y si una pequeña parte anacrónica dejara las ataduras perpetuas de la ideología, vería como el beneficio es para todos.
Es algo tan cristalino que me cuesta trabajo pensar que todos a mi alrededor no lo ven. Participo activamente de este sueño, porque yo he soñado junto a mis vecinos, amigos y desconocidos que tenemos derecho a un futuro mejor y no podemos dejarlo en manos de unos desalmados que sólo gobiernan para unos pocos.
En un mundo donde caben cientos de formas de pensar, ideologías y personalidades, por el bien común es importante dejarlas aparte y centrarnos en un solo trabajo. Somos muchos, trabajando para todos. Formamos parte de una red ciudadana que actúa y se mueve al unísono y sin disonancia, una sola mente que trabaja con el esfuerzo de cientos de personas empujando en la misma dirección, cada una independiente y libre de ser divergente, pero ante el proyecto, el objetivo es único e imperturbable. Nunca antes el concepto de unirse había sido tan elevado.